Esa mirada.

jueves, 1 de diciembre de 2011

De dos en dos y tiro porque nos toca.

Es nuestro turno, de vivir, de amar, de soñar. No te pido que me jures que me querrás para siempre; sabemos que sería quedarse corto.
Tampoco busco mirar al futuro: Busco vivir todos y cada uno de los momentos que se presentan contigo, por muy insignificantes que puedan parecer, amor mío, si son a tu lado, ya se tornan especiales y únicos.
Y a veces temo, temo muchas cosas, pero la que más me quita el sueño es pensar que dejemos algo atrás por vivir. Y temo eso mientras te abrazo en las frías noches, que siempre son cálidas cuando me abrazas con esa ternura, que por mucho que yo diga, sólo existe para mi. Y es ese calor y esa dulzura con la que me das besos dándome los buenos días (¡y tan buenos!) el que despeja todas las dudas que la oscuridad intenta provocarme, siendo tú más reluciente que el mismísimo astro rey que llena de intensos colores todo lo que  era gris, que da vida donde hubo muerte. Por eso, con esa misma claridad quiero que continúes a mi lado. 
No solo quiero, sino que también lo necesito pues antes de tu aparición, podía ver pequeñas estrellas en el cielo, pequeñas motivaciones que me animaban día a día a seguir. Entonces tú, con tu claridad, iluminaste la noche, volviéndola día y mostrándome un mundo que yo jamás había imaginado, ni en el mejor de los sueños. Pero, ¡pobre de mi! que si me quitases esta luz estaría tan deslumbrada que me quedaría ciega y sería incapaz de ver otra cosa, que no fuera el recuerdo de la luz con la que una vez mi vida fue vida y mis ojos, muertos y llorosos, no querrían ver nada más.

Así que, por favor, sólo te pido que me ames hoy, yo también te amaré que ya se me da algo mejor que antes.... Y ya veremos que pasa mañana. 


- Dosdeabril.

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